domingo, 10 de enero de 2010

Ella

Soy tu consciencia. Vos sabes, bien adentro, lo que hiciste. Lo que pasa es que no te remuerde, ya perdiste la capacidad del arrepentimiento. Te quedaste solo, completamente solo. Sos vacío.
Sé que te ahogan esos días en los que te encerrás en la oscuridad de tu cuarto recordando lo que perdiste. Ella te amaba como ninguna otra supo ni sabrá hacerlo, te dió un hogar, paz, tranquilidad, te dio su vida entera, pero la arruinaste, la destruiste. ¿Valió la pena?
De vez en cuando miras otras mujeres e intentas llamarle la atención, pero ninguna será como ella. Y en la cama con otra lo único que disfruta es tu ego de saber que podes estar con cualquier mina, pero ya no sentís nada. Cualquier mujer no es ella. La extrañás, su piel, el aroma, su sexo, las hormonas de su piel despertándome el deseo más puro y natural, pero ya la perdiste, buscas sus ojos en otras caras estas, ardiendo en deseo y te haces una paja pensando en ella, para no terminar en cualquiera.

Yo no sos nadie. Solo en vos pienso.

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