sábado, 6 de febrero de 2010

Plaza

Me senté en un banco, en ésta plaza y hablé con las estatuas. Les conté que tenía que darme cuenta de lo que hice. Remediarlo. No puedo salir.
Veo esas pastillas, no sé si tomarlas, ya no sé si el agua es agua y no veneno, ya no se si esta pesadilla es cierta o es solo mi locura, siento la impotencia de no poder escapar de este encierro. No sé cuál es la realidad, pero cuando sentía que estabas ahí conmigo, todo volvía a su tranquilidad y los días eras distintos, y presentí convertirme en un loco de un pasillo, en un hospital, en una habitación que es un pabellón de locos perdidos sin casa, sin nadie, esos que me hablan y yo estoy en otro mundo, estoy pensando en ella. Me molestan, me molesta que me hablen y no entender lo que dicen, los odio y me odio a mi mismo, yo soy ellos. Yo soy su creador.

1 comentario:

Anónimo dijo...

y... no las tomes. La locura no se trata con pastillas, sino con otras cosas.